Cocinas en forma de L: las claves para un diseño perfecto

¿Estás familiarizado con este tipo de configuración? Si aún no las conoces, las cocinas en L son una estupenda manera de maximizar el espacio de trabajo, pero sin tener que renunciar a un diseño abierto. La antigua tradición de separar esta estancia del resto de la casa es una opción que ha perdido popularidad en contraposición a los espacios diáfanos con plantas abiertas, una tendencia muy en auge los últimos años. Si tú también quieres unirte a esta forma de entender el diseño y sacarle el máximo partido a tu propia cocina, ¡presta mucha atención a los consejos que te proponemos!

Cuatro claves para el diseño de cocinas en forma de L

cocina abierta. Cocinas Suarco

Para contar con la cocina ideal, en forma de L, debes tener en cuenta estas cuatro claves. Toma nota de ellas.

  1. Ten en cuenta el triángulo de trabajo
    En el diseño de cocinas no podemos pasar por alto el aspecto funcional de esta, por lo que es preciso planificar con anterioridad dónde irán las zonas clave. Normalmente, cuando hablamos de «zonas clave» nos referimos a la nevera, el fregadero y el propio sistema de cocinado, como la vitrocerámica o la cocina de gas. Estos elementos crean un triángulo que será la zona en la que pases la mayor parte de tu tiempo, por eso, deben estar distribuidas de forma eficiente. En este sentido, un buen sitio para situar el frigorífico o los armarios altos es cualquiera de los dos extremos, aunque eso sí, recuerda que deben abrirse mirando hacia la cocina y no al revés.
  1. Sácale partido a la esquina
    Las cocinas en forma de L se caracterizan por hacer esquina, algo que, en principio, puede resultar un poco inútil, pero te aseguramos que esta zona también ofrece una buena oportunidad para almacenar tus utensilios de cocina. En el mercado están disponibles productos específicamente diseñados para ser instalados en el interior de tus armarios y facilitar el acceso a este lugar. Otra idea puede ser crear una cajonera que se adapte a la forma de picuda de este lugar.
  1. Añade una isla
    Si el espacio te lo permite, apuesta por incorporar una isla de cocina. Se trata de un elemento muy práctico, que te permite disponer de un lugar para comer, que no sea la típica mesa con sillas; en la mayoría de casos, puedes incluso guardar los taburetes bajo la propia isla para mayor comodidad. Además, si vas corto de almacenamiento, la isla puede darte ese extra que necesitas, a la vez que funciona como una encimera. Otras ventajas incluyen que se trata de un elemento que permite aprovechar espacios inútiles, ayuda a estructurar el espacio y funciona como una división para crear cierta privacidad en la cocina.
  1. Amplía el espacio visual
    Las cocinas en L, al dejar libre gran parte del suelo, permiten gran libertad de movimientos y crean una sensación de amplitud que te puede resultar muy útil. Para potenciar este efecto, te recomendamos que apuestes siempre por colores claros y materiales que ayuden a reflejar la luz solar. Asimismo, procura no bloquear la iluminación natural que entre a través de puertas y ventanas. Por último, mantén todo bien organizado, intenta almacenar en los armarios todo aquello que no sea imprescindible en tu día a día. Esto potenciará la sensación de espacio, algo muy beneficioso cuando se trata de estancias reducidas.

Como puedes comprobar, este tipo de cocinas ofrecen multitud de ventajas si sabes planificar adecuadamente su diseño. Sin duda, tu mejor opción si te apasionan las cocinas modernas, elegantes y funcionales. No es de extrañar su creciente éxito y popularidad, así que pon en práctica todos estos consejos que te hemos propuesto y empieza ya mismo a diseñar la cocina que necesitas.

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